domingo, 18 de agosto de 2013

Sor Lucía Caram


Una vez más: LA IGLESIA ROMANA ES MACHISTA

En mi comentario anterior “La Iglesia Romana es machista” (5 de Agosto) afirmaba: No se pueden poner puertas al campo ni compuertas al río de la vida. Si las mujeres se lo propusieran, la Iglesia Católica cambiaría radicalmente o saltaría por los aires, hecha añicos. No hablaba por hablar. Ya han aparecido en Estados Unidos “brotes revolucionarios”; esta vez a cargo de monjas respondonas, que preocupan seriamente al Vaticano. Esas monjas respondonas pertenecen a la Conferencia de Dirección de Mujeres religiosas (LCWR) que suponen el 80% de las religiosas de EE.UU. es decir unas 45.600 de un total de 57.000. Cifra demasiado significativa como para que se lo tomase muy en serio el cardenal William Levada, prefecto de la Congregación de la Fe-Ex Santo Oficio (puesto en ese cargo inquisitorial por Ratzinger), quien reprochó a esas religiosas su “falta de apoyo a las enseñanzas de la Iglesia”. ¿Falta de apoyo a la Iglesia-Pueblo de Dios, donde todos son iguales y no hay cargos de poder sino de servicio, o falta de apoyo a la Jerarquía eclesiástica, integrada por obispos y toda clase funcionarial en comunión con esa antievangélica y obsoleta teocracia cuyo epicentro es el Vaticano?

En ese contexto de mujeres católicas que levantan la voz, habrá que escuchar y comprender a Sor Lucía Caram.

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Sor Lucía Caram (Tucumán, 1966) es monja de clausura en Manresa, pero se pasa el día en la calle, en la tele, la radio o Twitter, donde tiene 21.000 seguidores. “Mi claustro es el mundo”. Hay en ella algo parecido a una revolución. Siente repelús por las estructuras de la Iglesia, no le gusta el autoritarismo, no acata órdenes absurdas. Está encantada con el nuevo Papa.

Contemplativo es el que contempla. Y nadie lo hace tanto como yo… No puedes ver que la gente llora y sufre y quedarte de brazos cruzados. El mensaje del Evangelio nos implica. No solo en un claustro cerrado se puede contemplar. Hoy más que nunca, Dios se manifiesta entre la gente. Mi claustro es con ellos.


El papa Francisco es fantástico. Nadie se lo esperaba en una Iglesia que estaba tan agarrotada. Y él lo está poniendo todo patas a arriba, cosa que nos viene muy bien. Se está cargando las estructuras y está entrando el aire fresco. ¡Por fin! Si tiene gestos contundentes y hace una limpieza a fondo, le estaremos muy agradecidos. Será su gran legado. ¿Un papa socialista? Yo creo que es un Papa cristiano. Si el socialismo es hacer una opción preferencial por los más pobres y la justicia de forma insobornable, pues es comunista si quieres. Pero a mí los ismos me dan miedo…

¿Mis jefes? A veces me llaman a la prudencia. Pero no hay prudencia que valga. De mi opción no me expulsan. Cuando lo has dado todo y no tienes nada que perder, pues que vengan a por mí. ¿Qué me van a hacer? ¿Me van a echar? ¿Y qué van a conseguir?

Los púlpitos ahora son Twitter o Facebook. Las iglesias están vacías. El problema es cuando los curas hablan horas para dos personas. Con 140 caracteres es suficiente… Algunos dicen que las redes sociales son las cloacas. Pero todo está en el corazón de las personas y en el uso que se haga de ellas.

¿Existe el mal? Existe la negación del bien. El Papa tiene una frase que me gusta: pecadores sí, corruptos no. La corrupción es la negación del bien, de la bondad, de la belleza. La fe auténtica y el deseo de lo absoluto… A eso unos le llaman Dios y otros Justicia. Hoy la gente dice: espiritualidad sí, religión no. Ha sido identificada como un aliado del poder opresor. No es compatible servir a Dios y al dinero.

(Resumen del artículo de Daniel Verdú. El País 18 Agosto 2013)

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