viernes, 25 de octubre de 2013

Al papa le crecen los enanos


Al papa Francisco le crecen los enanos

 

Il Messaggero (22 Octubre 2013) trae la entrevista mantenida con monseñor Georg Gänswein, secretario privado del Papa Benedicto XVI y actual Prefecto de la Casa Pontificia. Declaraciones muy interesantes y clarificadoras.

De entrada, unas pinceladas sobre este personaje vaticano.

Monseñor Georg Gänswein, el secretario privado de Benedicto XVI (que ya lo fue del cardenal Ratzinger) es alto, rubio, atlético, seductor… Recuerda al arzobispo Ralph de Bricassart, de la serie televisiva “El pájaro espino”.

Don Giorgio, como familiarmente se le conoce en Roma, fue un perfecto desconocido hasta que las cámaras de televisión se fijaron en él durante la misa de la entronización de su mentor. Se recrearon en él y le dieron vida. El, bastante narcisista, se dejó querer. No obstante, ya era sobradamente conocido en Villa Tevere, bastión del Opus Dei, y en los salones de la aristocracia romana. Los que le han visto desenvolverse en esos ambientes, un tanto rancios para los tiempos que corren, cuentan y no acaban de su soltura y galantería con las princesas crepusculares, del gran desparpajo con que trata a las damas más o menos acartonadas, de su fluida conversación mundana, de sus chistes y ocurrencias que las hace reír, del modo tan distinguido con que se maneja con las copas de champagne y los canapés, etc.  Según aseguran, es un monsignore moderno, con gran estilo. Alguien (¿bien informado?) lo incluye entre los obispos con psicología de príncipes, burócratas de despacho, carreristas, politiqueros, que integran la corte papal, ¡esa lepra del papado! Nada que ver con el tipo de obispo con olor a oveja que preconiza el papa Francisco.

Ratzinger y su secretario nacieron en la católica Baviera, y eso, en cierto modo, debe de imprimir carácter. Son genéticamente católicos y biológicamente ultraconservadores. A algunos de los que hemos nacido en el Mediterráneo, el agua del bautismo no nos ha penetrado tan profundamente… Rascas y, ¡zas!, aparece el anima naturaliter pagana.

Ratzinger y Gänswein estudiaron en Friburgo y eludieron, en cuanto estuvo de su mano, las labores pastorales para las que Dios, quizá, no les había dotado. Monseñor Gänswein fue monitor de esquí en sus años de juventud y, según cuenta cierta prensa frívola, rompió unos cuantos corazones antes de ordenarse de sacerdote. Nada de extrañar. Aún hoy sus ojos azules y su metro ochenta hacen estragos; y no sólo entre las mujeres. Donatella Versace se inspiró en él para una de sus colecciones. La creadora comentó que quería hombres jóvenes de belleza angélica, elegantes, refinados, que muestren menos músculos y más espiritualidad (Habría que conocer qué entiende la Versace por espiritualidad). En el padre Georg (cuerpo atlético, cabellos rubios, boca grande y carnosa) ha encontrado ese sex symbol del siglo XXI que buscaba. Lo localizó en el Vaticano, en el entorno del pontífice, lo que le daba un plus impagable de publicidad. Modelos rubios, con trajes negros y camisas de cuello clerical y un look similar al de monseñor Gänswein, desfilaron en la pasarela de Milán. Los expertos, emocionados, se apresuraron a proclamar el nacimiento del “estilo padre Georg”.

Un buen amigo mío, conocedor de la Corte Vaticana por haber vivido en ella, dice que allí se lee más y con mayor provecho El Príncipe de Maquiavelo que el Evangelio de Jesús. No creo que, visto lo visto, esa afirmación vaya desencaminada ni escandalice a nadie. ¿Ratzinger, un papa en la sombra, como tanto se ha dicho? Hay evidentes indicios de todo lo contrario.

Benedicto XVI concibió un plan más terrenal de lo que aparece. Veamos:

1- Planificó minuciosamente su día de después: desde el tratamiento que quería recibir (Su Santidad), su vestimenta (sotana blanca), ¡hasta sus zapatos rojos! etc. Nada dejó a la improvisación. Ni esperó a que resolviera su sucesor.

2- Decidió por su cuenta quedarse en el Vaticano. ¿No había en su querida Baviera natal o en toda Alemania un monasterio apropiado donde retirarse? ¿No podía el gobierno alemán garantizar su seguridad, como se ha argumentado? Su sucesor, le gustara o no, se encontró ante hechos consumados.

3- Ratzinger el 7 de diciembre de 2012 nombró a Georg Gänswein Prefecto de la Casa Pontificia, cargo de gran responsabilidad: está a la cabeza de dicha Casa, controla la agenda del papa y supervisa todas las actividades que le conciernen. El 6 de enero de 2013 lo consagró arzobispo. ¿Por qué tantas prisas en consagrar obispo a su leal secretario y darle semejante cargo? ¿No hubiese sido más noble y lógico dejar que su sucesor cubriera a su gusto ese puesto? Con ese nombramiento, Benedicto XVI colocaba su topo en la casa del nuevo papa. Monseñor Gänswein (”le beau male”, como le aclaman sus admiradores) se convertía así en un estrecho lazo (un cualificado correveidile de ida y vuelta) entre Ratzinger y el nuevo papa. Monseñor Gänswein, desmintiendo tal cosa y quitando hierro al hecho consumado, se define a sí mismo como el hombre puente entre los dos papas. Puede que el papa Bergoglio, para desembarazarse discretamente de esa trampa, renunciase a los aposentos pontificios, donde estaría muy solo e indefenso, a merced de “camarillas”… ¿Recuerdan la camarilla polaca capitaneada por Stanisław Dziwisz que se apoderó del enfermo Juan Pablo II? El papa Bergoglio, con buen criterio, decidió quedarse en la residencia de Santa Marta, lugar mucho más aireado y seguro.

Benedicto XVI no se habría aislado y desentendido del mundanal Vaticano como se nos ha querido vender.

¿Serán estas elucubraciones puras fantasías? En estos meses hemos visto verdaderos culebrones en torno al papa Francisco que confirman que en el Vaticano la realidad supera a toda ficción.

Volvamos a Il Messaggero, a las declaraciones del Don Giorgio.

* Quién conoce a Benedicto XVI sabe que él nunca interfirió y no interfiere en el gobierno de la Iglesia, no es parte de su estilo. Si él lo dice… Excusatio non petita, accusatio manifesta.

* Don Giorgio añora el tiempo pasado: Después de 28 de febrero, cuando nos fuimos del Vaticano, comenzaron los días difíciles. Nunca olvidaré cuando apagué las luces del apartamento pontificio con lágrimas en los ojos... 

* Admito haber tenido alguna dificultad, alguna experiencia desagradable con respecto a los malentendidos y la envidia, pero las olas se han calmado. 

* Afortunadamente, con el nuevo Papa se creó inmediatamente una relación humana de afecto y estima, a pesar de que Benedicto XVI y el papa Francisco son personas con diferentes estilos y personalidades. Alguien quería interpretar estas diferencias en direcciones opuestas. (¿Irían desencaminados, me pregunto?)

* Estoy tratando de entender cada vez más lo que significa la expresión "Iglesia pobre", que se ha convertido en un elemento común en el ministerio petrino del Papa Bergoglio. Pero en primer lugar, no es una expresión sociológica, sino teológica (non è una espressione sociologica bensì teologica, al centro è il Cristo povero, e da lì segue tutto). Desde el primer momento, todos los conservadores y ultraconservadores han intentado restar importancia a esa interpretación sociológica de la pobreza (¿demasiado humana para ser cristiana?). Y eso que el papa Francisco dejó bien claro que los enfermos, los marginados, los emigrantes, los desheredados de este mundo… ¿No son los pobres en sentido estricto a los que el papa llama la carne de Cristo?

* Sobre la revolución que está ocurriendo. A monseñor Gänswein hablar de revolución le parece un slogan fácil. ¡Cosa de los medios! Claro que algunos gestos y las iniciativas Papa Francesco han sorprendido y todavía sorprenden. Sin embargo, es normal que un cambio de pontificado traiga consigo cambios en diferentes niveles… Pero esto no es una revolución… Questa non è però una rivoluzione, è semplicemente un atto di governo e di responsabilità». Don Gorgio no quiere oír hablar de la "revolución" del papa Francisco, porque, según él, sería "engañoso".  La revolución, en todo caso, ya había comenzado con Benedicto XVI… ¡¡Vivir para ver!!
         Últimamente, Gerhard Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (nombrado por el papa Ratzinger) llevó públicamente la contraria al papa Francisco respecto la posibilidad de administrar la comunión a los divorciados. El arzobispo hizo estas manifestaciones en un artículo publicado en L'Osservatore Romano. Sus declaraciones muestran la opinión tradicional del ala dura de la Curia, distinta a la que manifestó el papa, dispuesto a realizar reformas en la Iglesia.

 Cada día que pasa, al papa Francisco le crecen los enanos.


 




 

 

 

 

lunes, 21 de octubre de 2013

Que el árbol no impida ver el bosque


¿Es posible la Iglesia de los pobres?

 Mucho se ha hablado estos días de Franz-Peter Tebartz-van Elst, obispo alemán de Limburgo, que ha saltado a los medios de comunicación por su escandalosa fijación por el lujo y el despilfarro. Tebartz-van Elst es el contra-tipo de obispo que predica el papa Francisco.
¡Que el árbol no nos impida ver el bosque!
¿Cómo es posible que este obispo (mansión principesca a costa de los millones hurtados a las aportaciones de sus fieles, obsesionado por el lujo, de vida pomposa, con todas las agravantes que se quiera…) haya escandalizado a todo el mundo? Lo único que ha hecho es vivir al modo principesco que ha visto en “su” mundo. ¿Cómo viven los obispos, arzobispos y cardenales de Alemania? ¿Cómo viven los obispos, arzobispos y cardenales en España? ¿No son la mayoría de ellos obispos con psicología de príncipes, burócratas de despacho, carreristas en busca incansable de los primeros puestos, politiqueros, que se creen dueños de la voluntad de Dios? ¿Tan pronto nos hemos olvidado del cardenal Ricard María Carles? Vive en un palacete, con chófer, secretaria, personal de servicio y un Audi 6. ¡No es el director ejecutivo de una multinacional, sino el cardenal emérito de Barcelona! ¿Tan pronto nos hemos olvidado del cardenal Agustín García Gasco y sus “pías memorias”, tinglado de fundaciones cuya finalidad era disponer a su antojo de las millonarias dejas y donaciones? ¿Ya nos hemos olvidado de las inmatriculaciones? Esa fiebre codiciosa que se ha despertado en muchos obispos por apropiarse de los bienes del pueblo ¡e incluso de la mismísima Mezquita de Córdoba! “La avaricia lleva a la idolatría”, ha dicho el papa Francisco. ¿Ya nos hemos olvidado de las afiladas uñas del cardenal Rouco, amenazando con Caritas si se rebajan un ápice los privilegios de la Iglesia en España? (El Foro de Curas de Madrid pide urgentemente que el relevo de Rouco sea un obispo del que se pueda decir que es cristiano). ¿Se escandaliza alguien de la vida palaciega que viven y en la que se desenvuelven los obispos, arzobispos y cardenales de la Corte Vaticana? “La Corte es la lepra del papado", ha asegurado el papa Francisco. ¿Se escandaliza alguien de Villa Tevere, la espléndida y lujosa sede generalicia del Opus Dei? Ocho palacios que forman un complejo tan inmenso que el mismo monseñor Escrivá solía hacer la siguiente observación: “Os aseguro que puedo tomar a un cardenal en la entrada principal, llevarle a buen paso a través de las instalaciones, pararnos media hora para comer en uno de los doce comedores que hay, seguir la visita, y dejarle salir por la puerta de atrás a la hora de la cena, sin tan siquiera haber visto ni la mitad de la casa”. ¿Nos escandalizamos de las lujosas residencias y del tren de vida que llevan los miembros del Opus Dei, los Legionarios de Cristo y tantos y tantos otros institutos y congregaciones que llenan los países del Primer Mundo? ¿Se escandaliza alguien de que los obispos (incluidos algunos de los países del Tercer Mundo) vivan en palacios ¡con salón del trono incluido!? “Los jefes de la Iglesia han sido a menudo narcisistas, adulados por sus cortesanos” (Bergoglio dixit). Tan acostumbrados estamos de ver los palacios y la vida regalada de estos mandatarios religiosos que no nos damos cuenta de que todos ellos son la más palmaria negación del Evangelio.
Jesús dijo: “Es más fácil que una camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de los cielos” Lucas 18,25. Mayor dificultad entraña, si cabe, que la Iglesia se convierta en la Iglesia de los pobres.
Desde los tiempos del emperador Constantino (quizá desde los mismísimos apóstoles que codiciaban y discutían por los primeros puestos), los obispos siempre han buscado el lujo, la riqueza y el poder. Habrá honrosas excepciones, no lo dudo.
Francisco de Asís (cuyo nombre y actitudes evangélicas parece dispuesto a retomar el papa Bergoglio), constató que los monjes de su tiempo habían convertido sus monasterios en verdaderos reductos de poder, donde sus abades vivían y se comportaban como príncipes de este mundo. Por eso no quiso que sus frailes tuviesen casas. Se comienza construyéndolas; poco a poco se pasa a llenarlas de cosas superfluas; luego se atiborran sus estancias de lujos y riquezas… y se acaba por considerar todo eso como justos y merecidos derechos. Al final, se ven obligados a coger las armas para defender sus privilegios, destruyendo de ese modo la paz que Cristo trajo a este mundo.
El papa Inocencio III (considerado por algunos el fundador de los Estados pontificios) vio un enemigo en Francisco de Asís y en sus ideas “revolucionarias”, un atentado contra su concepción hierática de la Iglesia. No se fió un pelo del fraile. ¿Qué era eso de no tener más regla que el Evangelio? ¡Dios sabe adónde iría a parar la Corte Papal y la Iglesia si alguien no le paraba los pies! Y se los paró en seco. Le cambió el Evangelio por una Regla, políticamente correcta… De entonce acá mucha agua ha corrido bajo los puentes, pero poco o nada ha cambiado la mentalidad de la jerarquía católica. ¿Transformó algo el Concilio de Trento? ¿Cambió algo el Vaticano II?
“Y Jesús le dijo: Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza” Mt 8,20. Esta es la respuesta a un escriba que deseaba ser su discípulo.
Probablemente Jesús no inventó ese estilo de vida sino que optó por él. Cuando Jesús descubrió la vida de aquellos “hijos del Hombre que no tenían dónde reclinar la cabeza” se hizo uno de ellos. Voluntariamente se situó en la periferia, donde se encontraban los pobres, los enfermos, los leprosos, los ciegos, los pecadores, los marginados, los desheredados de este mundo…  Quiso compartir su suerte y ofreció su vida para aliviar sus penas y sufrimientos: "Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré" Mt 11,28. La única forma que tenía Jesús de estar con los pobres es hacerse uno de ellos. Asumió su causa y su suerte no para predicarles la resignación sino para enseñarles a luchar por su dignidad. Seguir a Jesús, ser sus discípulos, supone ser capaces de vivir en lo esencial (sin lo superfluo), provisionalmente, sin la coraza de seguridad que da las posesiones de este mundo.
José M. Castillo ha escrito: “La comisión de ocho cardenales, que ha designado el papa Francisco, trabaja intensamente estos días para ofrecer a los cristianos un proyecto de renovación de la Iglesia… Todo esto es conveniente, es importante, es sobre todo necesario. Pero, resolviendo los problemas administrativos, que se refieren a la gestión y al gobierno de la Iglesia, ¿con eso, nada más, esta Iglesia que tenemos va a responder a las cuestiones de fondo que hoy se plantean tantas personas de buena voluntad, que le buscan un sentido a sus vidas y una solución a este mundo tan desquiciado? … el problema capital, que aquí encontramos, está en que el centro de la vida de la Iglesia no es el Evangelio, sino la Religión, con sus “dogmas”, sus “leyes” y sus “ritos”… el problema no se resuelve manteniendo los “dogmas”, reforzando las “leyes”, y haciendo que los “ritos” resulten más solemnes o más fáciles... Todo esto no servirá sino para que la Religión cobre fuerza y la gente sea más “religiosa”… seremos más “religiosos” pero menos “evangélicos”. Si algo hay claro en los evangelios, es que Jesús se puso de parte de los enfermos, de los pobres y de los marginados enfrentándose a muerte con la Religión…”
Después de estas consideraciones y vistos los pasos ¿dubitativos? hacia adelante y hacia atrás, que va dando el papa Francisco [como último botón de muestra, ahí está la solemne y masiva beatificación de los Mártires Españoles del Siglo XX donde el papa salió del paso con un anodino mensaje (dicho con todo respeto), mientras que el cardenal Angelo Amato, su “enviado adlatere”, purpurado de la vieja guardia, se recreaba en una larga homilía, repleta de soflamas político-religiosas] he llegado a la conclusión de que la sombra del gatopardo se cierne sobre el vaticano.
"Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi" (Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie). La paradoja expuesta por Giuseppe Tomasi di Lampedusa significa: "cambiar todo para que nada cambie".
Desde entonces, se llama "gatopardista" al político que inicia una transformación revolucionaria pero que en la práctica sólo intenta alterar superficialmente las estructuras de poder, conservando intencionadamente lo esencial de dichas estructuras.
¿Será el caso del papa Francisco? ¿Podrá imponerse a las poderosas fuerzas que le son adversas? ¿En qué quedará esa Iglesia de los pobres que él añora? Ahí están, como decía, las recientes beatificaciones de Tarragona y la del ultraconservador Juan Pablo II que se espera… Me parece que ese “discernimiento” ignaciano del que tanto se habla, no le funciona del todo. En la Iglesia puede que quepan y se puedan integrar distintas “sensibilidades”, pero no hay que confundir sensibilidades diferentes con distintas y opuestas “concepciones de Iglesia”. No se puede servir a dos señores… Jesús no trató de complacer a todos. Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame. No trató de congraciarse con la religión oficial. Habló claro (sí, si; no, no) y tomo una decisión y un único camino. Por eso lo crucificaron. ¿Le ha fallado al papa el “discernimiento” ignaciano? ¿Acabará la Intendencia Vaticana (de la que habla Celso Alcaína) con el papa Francisco?
 

viernes, 18 de octubre de 2013

MENTIRA, LA DROGA DEL PP


REIR POR NO LLORAR

 Juan José Millás siempre sorprende por su ingenio mordaz. Hay que leer el artículo “El mono que aprieta” que publica El País (18 Octubre 2013). Sólo unas frases.

 "Rajoy miente, Montoro miente, Guindos miente, Sáenz de Santamaría miente…
La relación del PP con la mentira es la del toxicómano con la droga. Vive para ella, alrededor de ella, solo piensa en la dosis próxima… Cuando Rajoy dice en Japón que que Fukushima no supone riesgo reactivo… lleva, entre viajes y cambios horarios, más de 48 horas sin mentir. A ver qué drogadicto aguanta eso. Los ministros y los responsables del partido se pasan las mentiras unos a otros como el que pasa una papelina por debajo de la mesa… Hay subsecretarios y directores generales que al no tener la oportunidad de mentir ante las cámaras… se retiran al cuarto de baño y se dicen las mentiras a sí mismos, frente al espejo, como el que desaparece un rato para meterse unas rayas.

lunes, 14 de octubre de 2013

A propósito de las beatificaciones


LA SOMBRA DEL GATOPARDO

¿SE CIERNE SOBRE EL VATICANO?

 Después de escuchar el anodino mensaje (dicho con todo respeto) del papa Francisco y larga homilía, repleta de soflamas político-religiosas del cardenal Angelo Amato, purpurado de la vieja guardia, con motivo de la solemne y masiva beatificación de los Mártires Españoles del Siglo XX, y de leer los comentarios que sobre dicho acontecimiento han escrito José Mª Castillo, José Manuel Vidal, Antonio Duato, Celso Alcaina (interesante y clarificador artículo sobre la Intendencia en el Vaticano) y tantas otras personas que merecen toda mi confianza, he llegado a la conclusión de que la sombra del gatopardo se cierne sobre el vaticano.

"Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi" (Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie). La paradoja expuesta por Giuseppe Tomasi di Lampedusa significa: "cambiar todo para que nada cambie".

Desde entonces, se llama "gatopardista" al político que inicia una transformación revolucionaria pero que en la práctica sólo intenta alterar superficialmente las estructuras de poder, conservando intencionadamente lo esencial de dichas estructuras.

¿Será el caso del papa Francisco? Ahí están las recientes beatificaciones de Tarragona y la del ultraconservador Juan Pablo II que se espera… Me parece que ese “discernimiento” ignaciano del que tanto habla, no le ha funcionado en lo que respecta a las canonizaciones. En la Iglesia puede que quepan distintas “sensibilidades”, pero no hay que confundir con distintas y opuestas “concepciones de Iglesia”. No se puede contentar a todos. Jesús no trató de complacer a todos. No trató de congraciarse con la religión oficial. Habló claro (sí, si; no, no) y tomo un único camino. Por eso lo crucificaron. ¡ Ay Dios mío! ¿Le ha fallado al papa el “discernimiento” ignaciano? ¿Acabará la Intendencia Vaticana (de la que habla Celso Alcaína) con el papa Francisco?

 

domingo, 13 de octubre de 2013

Hans Küng y el Gran Inquisidor


EL ENFERMO HANS KÜNG Y EL GRAN INQUISIDOR

Hans Küng, el gran teólogo católico, tiene 85 años y sufre una enfermedad de Parkinson degenerativa muy avanzada. Ante el temor fundado de que la enfermedad destruya en él lo que considera una vida digna y humana, ha confesado: “No estoy cansado de la vida sino harto de vivir”. Ha proclamado el derecho del hombre a morir dignamente de muerte asistida. Ha reabierto el debatido tema de la eutanasia.

Pero no es la eutanasia el motivo de mi breve reflexión, sino las declaraciones que, sobre el caso Hans Küng, ha vertido, G. Müller, Prefecto de la Doctrina de la Fe (antiguo Tribunal de la Inquisición / Santo Oficio). Lejos de meterse en la piel del otro, de tratar de entenderlo, de compadecerse, de atenderlo, acompañándolo en su dolor y trance supremo, ha reaccionado con la inhumanidad a la que nos tiene acostumbrados esa funesta institución. Lo ha juzgado de acuerdo con la normativa vigente del viejo Santo Oficio, recordando al teólogo suizo que Dios es el único dueño de nuestra vida, y que por tanto la eutanasia no es ética ni legal.

Veo una contradicción entre la actitud de este Inquisidor y la postura evangélica que el papa Francisco ha proclamado públicamente: ¿Quién soy yo para juzgar a nadie? Sus palabras han causado asombro, por lo insólitas y osadas. Sin embargo, esa doctrina responde a las enseñanzas de Jesús: “No juzguéis para que no seáis juzgados” (Mt.7,1). “Amigo, ¿quién me ha hecho juez entre vosotros?” (Lc 12, 13-14).

 Me pregunto ¿cuál de las dos es la voz de Roma?

viernes, 11 de octubre de 2013

¿Religión? ¡No. Gracias!


LA RENOVACIÓN QUE NECESITAMOS

 Extractos del artículo de José M. Castillo

 La comisión de ocho cardenales, que ha designado el papa Francisco, trabaja intensamente estos días para ofrecer a los cristianos un proyecto de renovación de la Iglesia. No sabemos lo que, en concreto, están preparando y, por tanto, lo que nos van a ofrecer…

Por supuesto, todo esto es conveniente, es importante, es sobre todo necesario. Pero, resolviendo los problemas administrativos, que se refieren a la gestión y al gobierno de la Iglesia, ¿con eso, nada más, esta Iglesia que tenemos va a responder a las cuestiones de fondo que hoy se plantean tantas personas de buena voluntad, que le buscan un sentido a sus vidas y una solución a este mundo tan desquiciado?

… el problema capital, que aquí encontramos, está en que el centro de la vida de la Iglesia no es el Evangelio, sino la Religión, con sus “dogmas”, sus “leyes” y sus “ritos”. Esto supuesto, el problema no se resuelve manteniendo los “dogmas”, reforzando las “leyes”, y haciendo que los “ritos” resulten más solemnes o más fáciles... Todo esto no servirá sino para que la Religión cobre fuerza y la gente sea más “religiosa”… seremos más “religiosos” pero menos “evangélicos”.

 Si algo hay claro en los evangelios, es que Jesús se puso de parte de los enfermos, de los pobres y de los marginados enfrentándose a muerte con la Religión… En la Iglesia tenemos miedo a afrontar esta toma de postura que asumió Jesús… Tenemos miedo a quedarnos sin religión… Tenemos miedo, sobre todo, a tomar en serio las palabras tremendas que, un día, Dietrich Bonhoeffer escribió desde la cárcel del Tegel, poco antes de ser asesinado por los nazis: “Dios nos hace saber que hemos de vivir como hombres que logran vivir sin Dios. ¡El Dios que está con nosotros es el Dios que nos abandona (Mc 15, 34)! Dios, clavado en la cruz, permite que lo echen del mundo. Dios es impotente y débil en el mundo, y precisamente sólo así está Dios con nosotros y nos ayuda… Cristo no nos ayuda por su omnipotencia, sino por su debilidad y por sus sufrimientos”.  

Lo que nos da miedo es quedarnos… sin dogmas, ni leyes, ni ritos a que agarrarnos, sino únicamente con nuestra identificación con el inmenso sufrimiento de los demás, el inmenso sufrimiento de este mundo en el que tanto se sufre.   

 

jueves, 10 de octubre de 2013

"Le Monde" habla del papa


El papa Francisco visto por “Le Monde”


Del artículo firmado por Sylvie Kauffmann, directora editorial de Le Monde,
extraemos algunas frases:

* Un nuevo animal político se está imponiendo en la escena mediática mundial.

* Visibilidad óptima, sonrisa cálida, verbo hábil, mensaje impactante, el papa Francisco ha conquistado, en el lapso de seis meses, un auditorio que supera ampliamente el de sus fieles.

* A los 77 años, tiene incuestionablemente eso que los profesionales norteamericanos de las relaciones públicas llaman el star power.

* Habla mucho y libremente. Besa, acaricia, bromea, escribe cartas, llama por teléfono, tuitea; y lo más importante: sorprende.

* ¿Qué hará el papa Francisco con su star power? ¿Podrá reformar la Iglesia en profundidad? ¿Será el papa del renacimiento de la comunidad católica?

* Sus gestos de austeridad y sencillez indudablemente tuvieron efecto. También los conceptos que sumó a su mensaje: pobreza, misericordia, discernimiento.

*Tratándose de la Iglesia Católica, estos símbolos no son por sí mismos garantías de cambio.

* Kauffmann, compara al papa Francisco con Mikhail Gorbachov, quien también fue puesto por sus pares al frente de un Imperio en crisis y también sorprendió con gestos inesperados, una audacia nueva en la expresión y el estilo, y promesas de reformas que suscitaron esperanzas muy locas fuera de su país.

* Kauffmann apela a otra comparación: con Xi Jinping, el nuevo presidente de China. La editorialista cita a George Yeo (católico de Singapur, nombrado recientemente por el papa como miembro de la comisión que se ocupará de las cuestiones financieras de la Santa Sede). George Yeo, experto en China, dijo que el papa Francisco y Xi Jinping tienen a su cargo un quinto de la humanidad. China y la Iglesia son ancianas y administradas por mandarines. Ambas aspiran al liderazgo moral. Yeo también dice que tanto la Santa Sede como China están muy atadas al centralismo democrático, consistente en escuchar todas las opiniones de la base pero tomar la decisión arriba.

* El diario concluye: No le deseamos al Papa la suerte de Mikhail Gorbachov (que renunció). Esperamos con impaciencia un encuentro cumbre de Francisco y Xi.